La arquitectura del presente ya no se limita a lo estructural. Hoy, diseñar un edificio significa pensar en la conectividad, en la automatización y en la experiencia tecnológica de quienes lo habitan. La domótica se ha convertido en una capa más del proyecto arquitectónico, tan relevante como la climatización o la iluminación.
Sin embargo, a medida que integramos más tecnología en viviendas, hoteles o sedes corporativas, surge una pregunta ineludible: ¿quién protege esa infraestructura digital?
¿Qué sistemas domóticos integran hoy los arquitectos?
Desde la fase de diseño, cada vez más proyectos contemplan:
- Control centralizado de iluminación, climatización y persianas.
- Automatización de accesos y cerraduras electrónicas.
- Cámaras IP y videovigilancia conectada.
- Sensores de presencia, temperatura o calidad del aire.
- Integración con asistentes de voz, apps móviles y plataformas de gestión.
Todo ello conectado en red, gestionado a distancia y expuesto a riesgos si no se protege correctamente.
¿Qué pasa si no se protege esa capa digital?
Riesgos reales en proyectos con domótica no protegida:
- Accesos remotos vulnerables: desde puertas inteligentes hasta paneles de control.
- Cámaras conectadas que pueden ser hackeadas y expuestas en internet.
- Manipulación del sistema de climatización o iluminación, con impacto en confort y consumo.
- Fallos de red que afectan la experiencia del usuario o la operatividad del edificio.
- Riesgos legales y reputacionales si hay fugas de datos o brechas de privacidad.

¿Cuál es el error más común?
Delegar toda la seguridad digital a la última fase del proyecto, en manos del instalador o integrador domótico, sin una estrategia clara desde el inicio.
Pero… ¿no se encarga el integrador?
El integrador domótico instala, configura y entrega. Pero no tiene por qué especializarse en ciberseguridad. Esto deja expuesta la red de control del edificio a:
- Fallos de configuración.
- Contraseñas por defecto.
- Falta de segmentación de red.
- Accesos sin cifrado o sin autenticación fuerte.
¿Qué aporta IST Netgroup como partner técnico para arquitectos?
En IST Netgroup trabajamos junto a arquitectos, estudios y constructores desde la fase de diseño para:
- Auditar riesgos desde planos y memorias técnicas.
- Proponer soluciones de protección sin fricción para el diseño.
- Colaborar con el integrador domótico sin interferencias.
- Supervisar la instalación desde el punto de vista de ciberseguridad.
- Formar al cliente final para una gestión segura de su sistema.
Seguridad desde la base: una nueva visión de la arquitectura
Proteger un edificio inteligente no debe ser una tarea añadida al final. Al contrario, la seguridad digital debe integrarse desde el boceto:
- Como parte de la memoria de instalaciones.
- En la selección de equipamiento y protocolos.
- En la planificación de redes y zonas seguras.
- Con documentación técnica clara para futuras ampliaciones.
¿Por qué es una ventaja competitiva para el arquitecto?
- Diferenciación frente a otros estudios que solo «dejan la previsión».
- Valor añadido ante promotores o clientes particulares exigentes.
- Menores incidencias y más reputación en postventa.
- Argumento claro en concursos o proyectos institucionales.
La seguridad es diseño
La domótica ya forma parte del lenguaje arquitectónico. Y con ella, la ciberseguridad se convierte en un nuevo estándar de calidad.
¿Diseñas espacios conectados? Nosotros nos encargamos de protegerlos. Sin fricciones. Sin riesgos.
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